Uno de los atractivos que tienen en común los balnearios spa de España es sin duda la excelente arquitectura, acondicionamiento e interiorismo; que no nos dejan indiferentes al visitar alguno de estos lugares en una escapada de placer y bienestar. El ambiente que crea la arquitectura y el acondicionamiento de los balnearios, termas y centros spa es de vital importancia para el fin que persiguen.
“Con el término de arquitectura balnearia se ha descrito en muchos casos el conjunto
de edificios de un complejo balneario sin atender a épocas, usos, dimensiones o
situación. Incluso se utiliza para definir una supuesta tipología al compararla con el
fenómeno balneario de nuestro país.
Durante muchos años han sido precisamente los balnearios, galerías de baños y
manantiales los escenarios de una forma de entender la vida, edificios en los que se
hace historia y en los que se albergaban las esperanzas de curación a través del agua.
Este papel de testimonio histórico nos obliga a tratar su estudio con el máximo de rigor,
para extraer la mejor información respecto al fenómeno balneario en España, evitando
mistificaciones, erudiciones o repeticiones, así como visiones excesivamente parciales o
transposiciones directas del mismo fenómeno respecto de otros países europeos.
Poco o casi nada se ha estudiado que haga referencia a su capacidad para generar
arquitectura, a sus arquitectos, al conocimiento del paisaje que los acoge, a su potencial
como germen de ciudad o a su utilidad para organizar un tipo de vida.
El estudio del fenómeno balneario necesita situar su trabajo más allá de las historias
rígidamente disciplinares, procurando así entender la arquitectura en el marco de una
más amplia visión de la historia capaz de tener en cuenta el complejo mundo en el que
aquella se produce, mundo al que no son ajenos ni el pensamiento científico, ni las
inquietudes religiosas, ni los acontecimientos sociales.
El testimonio de todos ellos contribuye a explicar el animo de los arquitectos, las
pasiones de los que los gobernaban, las ideas a las que servían, etc., procurando así este
necesario acercamiento a las silenciosas obras de arquitectura.
Un repaso a las distintas épocas y periodos de nuestra historia nos permitirá conocer
y reconocer en ellos los variados ejemplos y modelos de balnearios, los edificios que se construyeron a su alrededor, los entornos y las estrategias de ocupación del territorio,
los arquitectos y sus promotores,... terminando en un análisis de la situación actual y
su evolución en los últimos años.”
“La palabra intervención en el patrimonio que fascinó a los arquitectos, asustó siempre
a los historiadores que recelaban de ella por temer que significara la perpetuación del
derecho de aquellos a decidir en el patrimonio. En cuanto a la palabra rehabilitación
utilizada también sin rigor empezó a referirse a actuaciones monumentalizadoras en
arquitecturas sin especial valor cultural y acabó por esconder actuaciones sin especial
valor cultural en arquitecturas monumentales.
El abandono del termino monumento, en beneficios de otro de alcance más amplio
no evita la confusión respecto a los limites de la arquitectura que podía y debía ser
objeto de una especial consideración. Para redefinir la restauración debemos precisar
el concepto de patrimonio que ha de ser su objeto. Conviene empezar por distinguir el
amplio conjunto del patrimonio existente, la arquitectura que, por razones muy diversas,
la sociedad quiere hoy en día conservar y reutilizar de la arquitectura homologable
como patrimonio cultural (1).
No se pretende con ello devaluar esa arquitectura de segundo orden, ni mucho
menos propiciar su abandono dado el estimable valor urbano, su valor de uso o incluso
sentimental que puede llegar a tener.
Balnearios, hoteles, paseos, parques, quioscos, galerías de baños, manantiales.... han
sido durante muchos los escenarios de una forma de entender la vida, edificios y lugares
en los que se hace historia y en los que se albergaban las esperanzas de curación a
través del agua. Nos parece útil y oportuno, ahora que se percibe la necesidad de
transformación de estos establecimientos, estudiar su evolución, historia, arquitectura
y paisaje, en definitiva sus características diferenciales aportando datos fundamentales
para comprender su pasado y plantear mejor su futuro.
Este papel de testimonio histórico nos obliga a tratar su estudio con el máximo
de rigor, para extraer la mejor información respecto al fenómeno balneario en España, evitando mistificaciones, erudiciones o repeticiones, así como visiones excesivamente
parciales o transposiciones directas del mismo fenómeno respecto de
otros países europeos.
Existen numerosos estudios sobre balnearios y aguas medicinales, centrandose
en su mayoría en: análisis sociológicos y geográficos, estudios médico-hidrológicos,
estudios históricos, termalismo antiguo...etc. Poco o casi nada se ha estudiado que haga
referencia a su capacidad para generar arquitectura, a sus arquitectos, al conocimiento
del paisaje que los acoge, a su potencial como germen de ciudad o a su utilidad para
organizar un tipo de vida.
El agüista y el usuario del balneario son individuos profundamente sociales que
necesitan ocupar el día y la noche, alimentarse, vestirse, trasladarse y divertirse. Es por
lo tanto indispensable conocer la gran diversidad de espacios, edificios, paisajes, que
han sido necesarios para configurar nuestro patrimonio balneario, pero no menos las
ideas y la sociedad que los ha generado.
Algunos historiadores de la arquitectura prestan hoy especial atención a detectar en
ella la presencia de las ideas que la soportan, con el propósito de hacernos ver que
tras cualquier arquitectura, una vez que seamos capaces de poner en segundo plano
otros aspectos, aparecen las posiciones ideológicas de aquellos que la construyeron. De
esta forma una disciplina caracterizada por su capacidad de abstracción se nos presenta
sensible a las ideas que imperan en la sociedad en que se produce, atenta a los anhelos
y esperanzas de los que en ella viven.
Así en la arquitectura a pesar de las limitaciones que la acotan siempre aparecen
tanto la ideología de los arquitectos como la de los que promueven la obra.
Esta búsqueda del fondo ideológico no implica una reducción del campo con la
consiguiente interpretación unilateral de la arquitectura. Bien al contrario, la necesidad
de intervención de otras disciplinas para poder precisar el escenario ideológico nos
hace ver la extrema complejidad lo cual nos lleva a pensar que toda interpretación que
queramos hacer de la misma obliga a considerar muchos y diversos factores.
El estudio del fenómeno balneario necesita situar su trabajo más allá de las historias
rígidamente disciplinares, procurando así entender la arquitectura en el marco de una
mas amplia visión de la historia capaz de tener en cuenta el complejo mundo en el
que aquella se produce, mundo al que no son ajenos ni el pensamiento científico,
ni las inquietudes religiosas, ni los acontecimientos sociales. El testimonio de todos
ellos contribuye a explicar el animo de los arquitectos, las pasiones de los que los
gobernaban, las ideas, en último término a que servían, procurando este necesario
acercamiento a las silenciosas obras de arquitectura.”
Fuente: Historia de los balnearios en España, por Josep Sánchez Ferré